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“¡Bendice, alma mía al Señor! ¡Bendiga todo mi ser su santo nombre! ¡Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguna de sus bendiciones! El Señor perdona todas mis maldades, y sana todas mis dolencias. El Señor me rescata de la muerte, y me colma de favores y misericordia. El Señor me sacia con los mejores alimentos para que nueve mis fuerzas, como el águila”. (Salmo 103-1-5 RVC).

Mi alma se llena de gozo y gratitud a mi Señor por su fidelidad para conmigo. Con alegría y esperanza dedico mi vida al servicio del Señor para hacer su voluntad en las decisiones que debo tomar oportunamente. Le ruego que me sostenga con su Espíritu Santo y me inspire a través de Su Palabra. Es mi anhelo mostrar siempre que Jesucristo es mi único Señor y Salvador, y que vive en mí. Con la ayuda de mi poderoso Dios, empeño mi palabra y mi fe. Amén.

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jcrisantoek@gmail.com